UNA BODA LIBERADORA

UNA BODA LIBERADORA

Reían , reían como locos o como niños, espontáneos y traviesos.

Se alejaban corriendo por el camino de tierra y piedras. Se fueron desprendiendo de todo lo que les sonaba a teatro y mentira: la diadema de bisutería, el velo, la corbata,  el chaqué, … los zapatos de tacón se quedaron atrás, también el ramo, los pendientes…. Todo, todo les ardía en la piel.  Nada de aquello les sabía a amor.

Subieron al coche borrachos de alegría. Orgullosos de romper los planes que sus padres habían escrito para ellos. También con  “el qué dirán”, “con estode  “es por el bien de todos”.  Una propuesta de vida ordenada y llena de paripés.

Dinero, dinero, bienestar, poder, dinero, seguridad, ambición, dinero,….. retumbaban en sus cabezas esas palabras que tanto les habían repetido las dos familias. Les decían, mucho que perder o mucho que ganar.

Familias enfrentadas que podían aliarse por la unión de esos jóvenes. Muchos negocios ilícitos que se amparaban  bajo su empleo de embajadores de dos países, en una Colombia que podía triplicar sus fortunas.

Los jóvenes fueron muy cobardes hasta el momento que se miraron en el altar. Creyeron que fue ese Dios el que les dio fuerza para decir NO, pero tal vez el sentido común fue el que los hizo reaccionar: Él estaba enamorado del jardinero de la embajada, ella mantenía  una relación muy intensa con  el hermano de su padre, su tío, desde hacía años. Sí, era tan mafioso como su padre, pero éste la quería con todo su corazón.

En un futuro no muy lejano, sabían que podían crear esas dos parejas en lugares donde no se avergonzasen de  mostrar su amor en plena libertad.

Pilar Moreno, 15 de ,mayo del 2017

 

EL CASO DE LA RUBIA PLATINO

EL CASO DE LA RUBIA PLATINO  (Canción de Sabina transformada a relato)

Resacoso y malhumorado recibió un encargo que podía llenar su bolsillo y proporcionarle noches locas en el casino. Hasta, tal vez , volver a darle un nombre  entre los mandamases del casino.

Debía matar a la fulana rubia del menda que dirigía la ruleta mientras ella cantaba y calentaba a los pavos que al final de la noche debían acabar con la cartera vacía.

Aquella  noche se afeitó con esmero, enfundó la pistola, cogió la licencia de detective y se roció de colonia barata, Compuso el nudo de la corbata intentando adornar el cuello de su camisa arrugada, Se enfundó la deslucida chaqueta oscura. Se miró al espejo, he intento sonreír, a lo Bogart, consiguiendo, sólo, una mueca patética y una mirada con vapores de alcohol.

Ella sobre el escenario, él divagando en el cómo y cuándo se iba a deshacer de ella. La mujer se contoneaba dirigiéndosele muy sensual, muy tristemente frívola. Al acabar la actuación, se sentó a su mesa y le pidió que la invitara a champan, susurrándoselo al oído. Él se derretía, sudaba, la miraba y se enternecía. Pobre puta, pensaba para sus adentros a la vez que notó un pinchazo en su entrepierna que le hizo  vibrar, despertando un impulso animal que desde hacía mucho no sentía.

Les urgía llegar a algún sitio discreto.  Se adentraron en el parking oscuro y frío mientras se comían a besos. Al llegar al coche se dejaron llevar  por una furia más propia de la desesperación que del deseo. Exhaustos se miraron y volvieron  a comerse la boca, esta vez esos besos sabían a mar. A un mar de lágrimas negras mezcladas con la grasa de unos labios pintarrajeados de  rojo pasión.. Pasión y desesperación desprendía el sudor pegajoso que en ese momento los unía.

Él recolocó su asiento  y puso su coche en marcha deseando desaparecer con ella, junto a ella. Se veían dos individuos devastados por la vida y creyendo que se les presentaba otra oportunidad.

Sabía donde ir. Su viejo siempre le servía de tabla de salvación.

Se la presentó como su novia. Nadie lo creyó,  pero todos hicieron  como que sí.

Ocuparon su desvencijada habitación donde siempre pudo  esconderse y dormir.

Un rayo de sol de la mañana iluminó el rostro de su rubia. La miraba mientras se peleaba con sus sentimientos, con sus pensamientos, con sus instintos. Con el pelagatos que llevaba dentro.

-Vamos a bañarnos al rio – le dijo.

Se vistieron, desayunaron cogidos de la mano, no dejaron de mirarse, descubriendo como podían cambiar las cosas con la luz de la mañana.

Se enfundó la chaqueta, también la pistola. Ella se pintó los labios de rojo pasión, se puso rímel y recompuso su minúsculo vestido. Durante el trayecto le fueron cayendo lágrimas negras sobre  la falda, Temblaban sus delgaduchas piernas. Él posó la mano sobre su muslo, lo acarició.  Pero ella lo sabía, claro que lo sabía. Iba a cumplir el encargo  de su maldito crupier.

Fue rápido. Le disparó en la sien, nada más bajar.  La echó al pozo muerto de la casucha que había junto al rio, donde estaban otros que habían corrido su misma suerte. No se sentirá tan sola, pensó mientras enjugaba sus ojos de alcohólico.

En el camino, de vuelta a la ciudad, con su Jack Daniel´s en la mano, se iba convenciendo de que sólo necesita otro trabajito más  para volver a ser alguien en el ambiente, para  tener un  lugar VIP en el casino.

Tan sólo había tenido que liquidar a la rubia platino.

Pilar Moreno, 15 de mayo de 2017

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Monólogos interiores mayo

Una persona va cap a casa seva, després de que l’hagin acomiadat de la feina. A les hores comença el monòleg interior. Un cop llegit el monòleg hem de veure molt clar que aquesta persona és apocada i poruga.

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¿Y ahora qué? Qué poco tenía para recoger, parecía mucho y al final todo ha cogido en una bolsa del Pryca. Cómo se me han podido acumular tantas sobras en las bolsas de galletas. Estaban florecidas y todo, qué asco. Aunque no habían bichos, menos mal ¿Y ahora qué voy a hacer? Con lo que me gustaba mi trabajo. Ya, ya sé que era monótono, pero a mi me gustan las cosas así. Es la manera de no equivocarme nunca. Ahora ya tecleaba rápido sobre la calculadora, con lo que me costó coger esa velocidad. Eso no lo han tenido en cuenta, creo yo. Claro, los cambios están a la orden del día, sino aprendí a llevar un ordenador, no tenía sentido tenerme en mi mesa, eso me han dicho. Aunque hace un mes me propusieron ir al Centro de Cálculo para reciclarme y aprender a llevar el programa informático aplicado a la cuenta de clientes. Vaya sufrimiento pasé, ni dormía y eso que lo intenté,  ya no estoy para cambiar la forma de llevar las cuentas. Mejor así, seguro que hoy podré dormir de un tirón, pero y ¿mañana qué voy a hacer? Menos mal que viene el buen tiempo. Está plaza es bonita y tranquila. Puedo tomar el sol por las mañanas aquí. ¿Y por las tardes? No sé ni que dan por la tele, tendré que aprenderme la programación. ¿Darán aquel programa de la Teresa Campos? Qué mujer más inteligente y guapa. Esa sí que improvisa, sabe hablar de todo y reírse, ay cómo me gusta su voz y su sonrisa. Luego lo consultaré en el periódico del bar de Pepe. ¿Qué le puedo decir a Pepe cuando me vea por el barrio a horas que tendría que estar trabajando? Bueno, le diré que  me han jubilado anticipado. ¿Con 55 se puede hacer eso? Da igual, seguro que él tampoco lo sabe, no parece que tenga muchas luces y con lo mayor que es!! Él sí que tendría que jubilarse ¿ para qué querrá ese cuchitril que no le debe dar ni para pagar el alquiler? Bueno, tal vez esté como yo, sin saber que hacer cuando se levanta por  la mañana , ni  qué hacer por la tarde, ni la semana que viene.

Tal vez venga cada día a ver la tele al bar de Pepe. Tal vez nos ayudaremos mutuamente  a llenar la vida.

Fin

 

Una persona en arribar a casa es troba una nota de la seva parella, que se n‘ha anat. A les hores comença el monòleg interior.Un cop llegit el monòleg hem de veure molt clar que la persona abandonada és egoista i té molt poca psicologia.

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¡Dónde se ha metido esta tía!

¡Carla, Carla! ¿qué leches estás haciendo? Contesta ya que me estoy calentando.

¿Y ese papel ahí encima? Es la letra de ella. ¿A qué estará jugando? cuando la pille la pongo al día. Sabe que no me gustan las intrigas. A qué es una excusa para no comer en casa…. Seguro que anda con uno de esos que se tira a mis espaldas.

 

“José… intenta comprender. No puedo más, ya no te quiero y tú no me quieres, piénsalo bien y te darás cuenta que esa posesión sobre mi persona no es amor, es obsesión, es una enfermedad y a mi me hace mucho daño, si sigo aquí acabaré con mi vida cualquier día y me merezco otra oportunidad. Olvídame por el bien de los dos.   Fdo: Carla”

 

¡¡¡ME caguen la puta, esa zorra que se ha pensado!!! Ahora sí, ahora no, y una leche, cuando aparezca le voy hacer tragar toda esa palabrería. Amor, amor, no tiene ni idea de que es eso. Cualquier furcia me hace disfrutar más que ella. Me pide hijos, esa inútil quiere hijos, ¿para qué? Si no es capaz de llevar la casa sin quejarse, ni tan siquiera hacer el amor sin que yo se lo exija. Sólo faltaba eso, hijos para hacerme  currar más, dinero, eso es lo que quiere, más dinero y encima tendría que aguantarla preñada y horrible. Seguro que se quedaba gorda y fofa.  Se va a enterar cuando vuelva. Y no me ha dejado  la comida hecha. Ni el teléfono para poder pedir una pizza. La nevera está casi vacía. Mierda de tía, ¿quiere matarme de hambre?

Bien pensado, tal vez podríamos tener un hijo. Seguro que si le doy un hijo, no me montará estás películas de mojigata. Cuando vuelva se lo digo, a fin de cuentas cocina bien, está muy buena y he conseguido que se calle cuando yo quiero.

Sí, creo que vendrá bien un crio para que esté ocupada cuando yo no esté y sobre todo que la ate más a mí  y a la casa.

FIN

 

Una persona abandona a la seva parella, deixa una nota d’acomiadament. A les hores comença el monòleg interior.

 

Un cop llegit el monòleg hem de veure molt clar que aquesta persona s’ha sentit sola i incompresa.

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No quiero nada, nada que me recuerde a esta jaula ….  Esta maleta me vale, Qué pequeña es, bueno, para los zapatos cogeré la bolsa de Ikea. Estoy que me cago… seguro que me busca nada más leer la carta. No, no me pegará, lo sé,  aunque el pollo que me montará será apoteósico. No, no puedo echarme atrás, ya basta de decir sí woana , ya no puedo seguir oyendo esa voz de ogro, está en mis sueños, en cada cosa que hago o pienso, me estoy volviendo loca. ¿dónde ha quedado aquel hombre elegante y educado que supo enamorarme? Ya era egoísta entonces, pero ahora!!!! Dios, tengo que darme prisa. Da igual si me olvido algo. Todo lo que hay aquí me recuerda a días fríos y vacíos. Nada, no quiero nada, ni tan siquiera quiero llevarme las palabras que nunca supo escuchar. ¡Qué angustia! . Quiero dejar aquí todos los recuerdos de mi soledad. Este ahogo se me pasará, lo sé. Respira hondo … respira hondo!!!

Mi bolso ¿Dónde he dejado mi bolso? Joooo, ¿dónde está mi bolso? Aparece por dios, aparece que me tengo que ir ya….. No, no puedo dejarlo, debo buscarlo,  lo necesito. Está la documentación, los ahorros que he ido sisando. ¡Menos mal que se me ocurrió ya hace años! ¿Cuánto debo tener? Dos mil euros más o menos, con eso tiro 3 o cuatro meses. ¡ Ayyy que me lo he dejado antes  en el baño!

Voy a practicar uno de esos portazos que da él cuando se va cabreado . ¡Ya está! Sí, sí, que a gusto me he quedado. Ese portazo da alas. Aunque sigo cagada de miedo. Demasiado tiempo sin volar, sin hablar, sin ser yo. ¿Sabré retomar mi vida? ¿Sabré estar sola? Estoy chiflada!!!! En ningún sitio me sentiré más sola que en esa casa. Haz callar esos pensamientos, respira hondo. El sol, la brisa, respira hondo. Quiero correr, correr mucho, alejarme de esa voz que me quita el sueño, que me quita anhelos, el sentido de mi vida.

Ya, ya, afloja, ya estás en tu camino, qué bien este sol. Parezco una loca. ¿por qué sonrío? ¿Será porque ya no me siento  sola?

FIN

 

Pieles

Lola lo acunaba en sus brazos como si de un bebé se tratara. Ponía su mano sobre la suave piel del pecho, tan calentita y tierna. Sentía el palpitar de su pequeño corazón algo acelerado, “¿tendrá sueños dolorosos?” se preguntaba esbozando una cariñosa sonrisa.  Volvía a acariciarlo suavemente,  recolocaba  una y otra vez sus algodonosos pelillos y lo mecía bien apretado contra su pecho. Conseguía dormirse plácidamente con él acurrucado en su regazo.

Aunque la mayoría de las veces, Lola, se despertaba con la almohada humedecida y los ojos irritados por el llanto en sus pesadillas.

Entonces volvía a recolocar al cachorro entre sus senos e intentaba amortiguar el dolor de su pecho. Recordaba aquella boquita menuda succionado con ahínco su pezón, la manita agarrándose a su flácido pecho y el berrinche desesperado de hambre e impotencia. No podía borrar de su mente la imagen de aquella carita encendida, ni la de  las venitas marcadas en su sien, ni la extremada delgadez de su pequeño. Entre sollozos volvía a apretar a su mascota, intentando borrar el momento en el que lo oyó dejar de llorar, de cuando se fue el color de sus mejillas  y de cuando dejo de sentir el calor de aquel diminuto cuerpecito. Ni quince días vivió, nació, pero con muy poca vida. Pidió que lo dejaran morir en sus brazos, que le dejaran acariciarlo para despedirse de él.

Mecía al cachorro intentando calmarse, pero el mundo ya no era mundo sin su niño y ella no era nadie sino podía ser madre. Dejó el cachorro entre las sábanas y se dirigió a la ventana y volvió a ver los barrotes que le impedían saltar, así que con el  alma llena de dolor , se recolocó otra vez junto al perrito y compartió su cama con la esperanza de volver a sentir un poco de paz con el calor de su piel.

 

Pilar Moreno, abril 2017

tendresa                  tristesa

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Si no quieres peces, no vayas al río

Joan se había convertido en un escritor de éxito de la noche a la mañana. Triunfaba  entre los jóvenes. Los editores estaban pletóricos y sus fans inundaban su Twitter pidiendo consejos o alabando su comprensión ante problemáticas tan íntimas como podían ser la anorexia, el suicidio, el desamor o la homosexualidad.

Le venía grande ese repentino éxito. Era tímido, feote y muy mayor, 55 años. En la contraportada del libro puso una foto de cuando era joven, cosa que le recomendaron sus editores  ya que así resultaba  más cercano a ese público adolescente.

Joan guardaba un secreto que le quitaba el sueño y, a veces, hasta el aliento,  cada vez que tenía que escribir más páginas para la creación de su próxima novela: plagiaba las ideas y hasta párrafos enteros.

Su fuente de inspiración la consiguió de un blog que encontró por casualidad en internet. Lo llevaba una muchacha que,  ante una anorexia incipiente, había decidido contar su sin vivir y la de amigos tan desesperados como ella, jóvenes que flirteaban con el suicidio constantemente. Enfrentarse a las reflexiones de esta chiquilla le causaba vértigo, nauseas, ahogo. Era tan profunda la pena que sentía que se odiaba por ser tan miserable y embustero con ella y consigo mismo.

Para resolver incógnitas que se le presentaban a la hora de escribir, había creado un personaje de joven atormentado por su impotencia y desamor. Se había hecho ciber amigo de ella. El intercambio de emails era diario. Ella sacaba de él su lado más tierno, y él intuía estar consiguiendo que ella encontrase ilusión por el día a día.

Pasaron los meses y Joan se atormentaba por haber alimentado aquella mentira hasta ese punto. La quería con todas sus fuerzas y se sentía correspondido por una amistad  profunda, sincera y reparadora.  Se había convertido en uno de esos amigos que flirteaba con la muerte por no ver otra salida a su mezquindad. Contar la verdad hubiese sido abrir la puerta del precipicio a  la criatura más maravillosa que existía sobre la tierra.

Sin embargo oír el clic que anunciaba la entrada de un nuevo correo lo mantenía vivo. Ansiaba cada entrada de blog que ella hacía. Él le respondía automáticamente, cosa que muchas veces también hacía ella,  con lo cual había días que lo llenaban enviándose interminables mails. Se explicaban  sueños truncados,  anhelos inalcanzables. La conciencia  social, la inconformidad ante el sistema político, el misterio de las fuerzas del universo,  eran temas recurrentes de ella, que los desgranaba con tal lucidez que lo dejaban pensando horas y horas. Luego, él, le respondía con  reflexiones y sentimientos que nadie, nunca antes, nadie le había provocado.

Únicamente se sentía bien cuando la tenía  al otro lado de la red. Ella conseguía que dejara de sentir el nudo en el estómago y  el vértigo que lo anulaba cuando pensaba en su engaño.

Ahora ya no fingía sus angustias, eran muy reales. Ahora era uno más de esos amigos que ella intentaba mantener en el filo evitando que saltasen al vacío.

 

Pilar Moreno, abril 2017             ( Admiración – Angustía )

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LA CORTEZA DEL PINO

(Crear atmósfera en el relato)

Nubarrones oscuros se habían colocado, repentinamente,  sobre las copas de los árboles. Cundió el pánico entre el grupo de senderistas. Llevaban ya dos horas caminando y les faltaban otras dos para llegar al valle. El parte meteorológico no había acertado, les había augurado un día espléndido hasta bien entrada la tarde y ahora se encontraban con una amenaza de lluvia inminente.

Empezó la lluvia de repente, furiosa y , la hojarasca que antes crujía bajo sus pies, ahora se había convertido en un peligro al mezclarse con la tierra empapada por el agua. Bajaban campo a través, sorteando  rocas y troncos caídos. Intentaban ir lo más rápido posible, pero los resbalones demoraban la marcha. Muchas veces eran los robustos árboles los que frenaban esas caídas libres. Era un bosque de castaños y pinos gigantescos. El musgo rancio rellenaba todos los recovecos de la corteza, se asemejaba a   pelo de ardillas atrapadas entre su tronco.  El musgo joven y fresco recubría las raíces, alfombraba el empinado camino.

La majestuosidad de aquel bosque había dejado de ser apreciada por los agobiados senderistas que ya estaban calados hasta los huesos y temiendo que la niebla bajara a ras de suelo. Los había envuelto, apenas veían dos metros al frente. Se sentían engullidos por una masa húmeda y pegajosa.

Empezó el pánico cuando empezaron a darse cuenta que alguno de los compañeros ya no estaba cerca de ellos. Gritaban el nombre de los desaparecidos, pero ni el eco les contestaba. Sólo quedaban cuatro de los ocho que alegremente habían comenzado la marcha por la mañana.

Uno de ellos, Raúl propuso  buscar cobijo para pasar la noche. Se apretaron unos contra otros bajo la copa espesa de un gigante pino.  El frío era terrible. El suelo, un barrizal que les engullía los pies hasta los tobillos. La niebla asfixiante, cada vez más densa. Se acurrucaron sin mediar palabra, bien apretados para darse algo de calor y amortiguar un poco el miedo que los hacía temblar.

Llovió prácticamente toda la noche. La oscuridad total y el graznido de pajarracos los tuvo aterrorizados y paralizados hasta que al amanecer cesó la lluvia.

Era  el momento de ponerse en marcha, sin demora. Intentaron levantarse y andar, pero no, no podían. Las raíces del árbol los habían atrapado, el musgo les había subido  por las  piernas y vieron a uno de los compañeros formando parte de aquel monstruoso árbol . Distinguieron la cabellera de Raúl  asomando por las estrías de la corteza del pino.

 

Pilar Moreno, 2-4-2017

 

LA MÁGIA DE LAS LETRAS

 

El vaivén de las letras

me trae y me lleva.

Trasiega pensamientos

que inspiran y sosiegan.

A veces oscuros susurros

que inquietan y atormentan.

Transcriben sueños,

anhelos revueltos,

fantasías y deseos.

Son fieles a  mis adentros.

 

Respiran como mi aliento,

sienten como yo siento,

ríen o lloran con lo que sueño.

Disfrazan mi desaliento.

Las letras me muestran

y me atrapan sin quererlo

Destruyen mi coraza

iluminan mi alma,

y la candidez de mis armas.

Desnuda me siento

cuando con ellas enredo,

libre como el viento,

viva y ligera por dentro.

Bendita arma la de las letras

que palian dolores y tormentos,

serenan la piel

y sosiegan por dentro.

Ying – Yang (Seudónimo para certamen de Conex)

 

Abril 2017