Nanorrelatos

El sueño

Se lo creyó hasta que despertó.

Fue libre hasta que despertó.

La manzana

La aderezó con seducción y la lio.

Al morderla sucumbió.

El destino

Lo asumió hasta que el azar lo desvió.

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Lamentaban no tener hijos. No podían renunciar al placer que se los vetó.

 

Equilátero

Tal para cual, iguales, calcados, aburridos.

Escaleno

Uno largo, otro corto, otro….a su aire.

 

Pilar Moreno, 13 de noviembre de 2017

Dichosa caja!!!!!

Cerrando los ojos buscaba sosiego, el necesario para abrir la caja que tanto le inquietaba, esa que día sí, día no,  aparecía en sus sueños. La tenía semi oculta, bajo una pesada torre de ordenador, en un rincón de la maloliente  buhardilla donde sólo se  podía subir con la luz del sol ya que la bombilla de 40 watios apenas daba luz debido a la capa de polvo que se había acumulado sobre el cristal.  Dos pisos lo separaban de ella, pero era imposible evadirse de su presencia, ni de día ni de noche.

A veces la percibía como una caja de rayos y truenos,  y otros,  como un enorme joyero  de donde salían melodías que invitaban a suspirar como si estuviese poseído por Cupido.

Deseaba que llegara la hora de ir a dormir, aunque hubiese dormitado en el sofá casi todo el día. Era su forma de vivir, de sobrevivir. Aletargado podía huir de sus ansias por subir y  abrir la maldita caja de Pandora que se había apoderado de todo su ser.

Una noche,  iluminada por la tormenta de rayos que caían ininterrumpidamente, se armó de valor y subió, sigilosamente, a gatas por la escalera y abrió la puerta de la buhardilla, reptó hasta situarse muy cerca de la caja, la rodeo con sus brazos y sintió mucho amor, delirante amor.

Rodaron lágrimas oscuras por sus mejillas cuando levantó la tapa. Se introdujo en ella, enroscado como un bebé, no, más bien encajado como un feto en la placenta materna. Oyó caer la tapa y con ella desaparecieron el sonido de los rayos y truenos, la luz de los relámpagos y todos los temores habidos y por haber, que lo empequeñecían hasta hacerle desear desaparecer. Las acneas que provocaba su pecho hacían que sus ronquidos quedaran suspendidos en un silencio absoluto, bueno , absoluto no, lo interrumpía el riqui raca que hacían las odiosas carcomas que estaban devorando las paredes de la caja y las carnes resecas de sus piernas.

Los rayos del sol asomaron a primera hora de la mañana, parecían linternas que le inspeccionaban a través de los párpados que tenía todavía entornados.

Notó un cosquilleo, un picor, un escozor insoportable que subía por sus piernas. Se sentó de un golpe al verse sin caja, sin protección, con las piernas ensangrentadas y las uñas de las manos resquebrajadas, con girones de piel en ellas. Aulló como un lobo, rio como una hiena, lloró como un adolescente y se enroscó como un gusano sobre sus orines, muerto de miedo, liberado del miedo, confuso, sin saber si reír o llorar o si era mejor vivir que morir. Estrujo entre sus brazos el esqueleto que había sobrevivido a las carnívoras carcomas. Habló con ella, le consulto qué hacer, le suplico que la llevara con ella. Por respuesta obtuvo una ráfaga del huracán que hizo saltar el tejado de la buhardilla y lo hizo rodar escaleras abajo.

Allí lo encontraron, descarnado, vestido con la ropa de su difunta mujer, en un charco de fluidos imposibles de descifrar.

 

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Pilar Moreno, 6 de noviembre del 2017

Como cada noche

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Con la caída del sol sus fantasmas empezaban a asomar y cuanto más entraba  la noche con más vitalidad la rodeaban.

Era el momento de salir de casa para no perder la pizca de razón que le quedaba.

La rutina le hacía sentarse en la  mesa del rincón, la mesa de mármol que siempre  estaba fría y vacía.   Ya era un ritual saludarla pasando  su mano, con lentitud,  sobre ella, para darle algo de calor y alejar un poco su helor interior.

El camarero, como un autómata, le servía un café largo, sin leche, sin azúcar, sin cruzar palabra. Él también era un alma en pena, le delataba su tez cetrina, paso arrastrado y  voz apagada.

Ella, sujetando la taza, fijaba su mirada en el interior, como si desease  disolverse en ella o tal vez, mejor aún, igual veía un pozo donde ahogar a sus malditos amigos nocturnos. Como siempre, resbalan por sus mejillas gotas de amargura, llenas de melancolía y remordimiento que cambiaban el sabor de su café. Ella también iba cambiando a la su vez. Se iba haciendo más pequeña, más sombría, más transparente, intentado esquivar a sus amigos, pero no la abandonaban ni así, al contrario, se iban apoderando de ella,  incitándola a entrar en sus odiados recuerdos, a buscar el precipicio para conseguir el sosiego. Gotas de sudor malsano afloraban por todo su cuerpo. Esas sí que la asfixiaban  y la hacían sentir todavía más desdichada.

Dos horas más tarde el café seguía ahí, en la taza, lleno de sus turbaciones, ella también seguía ahí, sin saber que era mejor si estar viva o muerta. Como cada noche.

Cerraron  el local, las 2 de la mañana. La calle estaba vacía y oscura. Ella seguía vacía y oscura. Como cada noche.

 

Pilar Moreno, 29 de octubre de 2017

 

Soledad

“¿Para qué iré? Sí, me siento muy sola, por eso voy. Necesito deshacer este nudo que me oprime el pecho. Aunque el aire apestoso de este bus no me lo pone fácil.”  Se pregunta María mientras el nerviosismo le hace rozarse las manos insistentemente.

Se siente observada por un adolescente que parece poseído por la música que sale de su móvil. Él, sentado frente a ella, escrudiña los gestos de angustia que ve en su semblante.

Le sonríe. Ella se incomoda, no sabe como reaccionar y esquiva su mirada.

“¿Qué le pasa a este mocoso?” Reflexiona, notándose enrojecidas las mejillas.

Vuelve a mirarlo y ve como sus ojos siguen clavados en ella y ve que busca  los suyos. Le vuelve a sonreír y María se estremece. Nota que más sonrisas como esas pueden deshacerle el nudo y le devuelve la sonrisa tímidamente.

Él, osadamente, roza su pierna contra la de ellaº. Se produce una descarga eléctrica que les recorre el cuerpo a los dos. Les cambia el semblante, el brillo de los ojos.

-¿Dónde vas? Le pregunta

-A un centro donde saben hacer que controle mis demonios – le contesta María.

-Vas al mismo que yo. ¿Quieres que bajemos antes y encontremos el cielo?

María deja de sentir el nudo en el momento en que va subiendo los escalones del portal de aquel destartalado hostal.

 

Pilar Moreno, 17 de octubre de 2017

 

1.- Soy yo, omnisciente, lo sé todo. Narrador es el que conduce y cuenta la historia.

2.- Dos personajes: María la principal, él secundario.

3.- Ella es la protagonista de la acción.

4.- El lenguaje pretendo que sea actual y fresco.

5.- Creo que desde el principio hay un interés en saber que pasará con la protagonista y cual es la causa de su angustia.

UNA BODA LIBERADORA

UNA BODA LIBERADORA

Reían , reían como locos o como niños, espontáneos y traviesos.

Se alejaban corriendo por el camino de tierra y piedras. Se fueron desprendiendo de todo lo que les sonaba a teatro y mentira: la diadema de bisutería, el velo, la corbata,  el chaqué, … los zapatos de tacón se quedaron atrás, también el ramo, los pendientes…. Todo, todo les ardía en la piel.  Nada de aquello les sabía a amor.

Subieron al coche borrachos de alegría. Orgullosos de romper los planes que sus padres habían escrito para ellos. También con  “el qué dirán”, “con estode  “es por el bien de todos”.  Una propuesta de vida ordenada y llena de paripés.

Dinero, dinero, bienestar, poder, dinero, seguridad, ambición, dinero,….. retumbaban en sus cabezas esas palabras que tanto les habían repetido las dos familias. Les decían, mucho que perder o mucho que ganar.

Familias enfrentadas que podían aliarse por la unión de esos jóvenes. Muchos negocios ilícitos que se amparaban  bajo su empleo de embajadores de dos países, en una Colombia que podía triplicar sus fortunas.

Los jóvenes fueron muy cobardes hasta el momento que se miraron en el altar. Creyeron que fue ese Dios el que les dio fuerza para decir NO, pero tal vez el sentido común fue el que los hizo reaccionar: Él estaba enamorado del jardinero de la embajada, ella mantenía  una relación muy intensa con  el hermano de su padre, su tío, desde hacía años. Sí, era tan mafioso como su padre, pero éste la quería con todo su corazón.

En un futuro no muy lejano, sabían que podían crear esas dos parejas en lugares donde no se avergonzasen de  mostrar su amor en plena libertad.

Pilar Moreno, 15 de ,mayo del 2017

 

EL CASO DE LA RUBIA PLATINO

EL CASO DE LA RUBIA PLATINO  (Canción de Sabina transformada a relato)

Resacoso y malhumorado recibió un encargo que podía llenar su bolsillo y proporcionarle noches locas en el casino. Hasta, tal vez , volver a darle un nombre  entre los mandamases del casino.

Debía matar a la fulana rubia del menda que dirigía la ruleta mientras ella cantaba y calentaba a los pavos que al final de la noche debían acabar con la cartera vacía.

Aquella  noche se afeitó con esmero, enfundó la pistola, cogió la licencia de detective y se roció de colonia barata, Compuso el nudo de la corbata intentando adornar el cuello de su camisa arrugada, Se enfundó la deslucida chaqueta oscura. Se miró al espejo, he intento sonreír, a lo Bogart, consiguiendo, sólo, una mueca patética y una mirada con vapores de alcohol.

Ella sobre el escenario, él divagando en el cómo y cuándo se iba a deshacer de ella. La mujer se contoneaba dirigiéndosele muy sensual, muy tristemente frívola. Al acabar la actuación, se sentó a su mesa y le pidió que la invitara a champan, susurrándoselo al oído. Él se derretía, sudaba, la miraba y se enternecía. Pobre puta, pensaba para sus adentros a la vez que notó un pinchazo en su entrepierna que le hizo  vibrar, despertando un impulso animal que desde hacía mucho no sentía.

Les urgía llegar a algún sitio discreto.  Se adentraron en el parking oscuro y frío mientras se comían a besos. Al llegar al coche se dejaron llevar  por una furia más propia de la desesperación que del deseo. Exhaustos se miraron y volvieron  a comerse la boca, esta vez esos besos sabían a mar. A un mar de lágrimas negras mezcladas con la grasa de unos labios pintarrajeados de  rojo pasión.. Pasión y desesperación desprendía el sudor pegajoso que en ese momento los unía.

Él recolocó su asiento  y puso su coche en marcha deseando desaparecer con ella, junto a ella. Se veían dos individuos devastados por la vida y creyendo que se les presentaba otra oportunidad.

Sabía donde ir. Su viejo siempre le servía de tabla de salvación.

Se la presentó como su novia. Nadie lo creyó,  pero todos hicieron  como que sí.

Ocuparon su desvencijada habitación donde siempre pudo  esconderse y dormir.

Un rayo de sol de la mañana iluminó el rostro de su rubia. La miraba mientras se peleaba con sus sentimientos, con sus pensamientos, con sus instintos. Con el pelagatos que llevaba dentro.

-Vamos a bañarnos al rio – le dijo.

Se vistieron, desayunaron cogidos de la mano, no dejaron de mirarse, descubriendo como podían cambiar las cosas con la luz de la mañana.

Se enfundó la chaqueta, también la pistola. Ella se pintó los labios de rojo pasión, se puso rímel y recompuso su minúsculo vestido. Durante el trayecto le fueron cayendo lágrimas negras sobre  la falda, Temblaban sus delgaduchas piernas. Él posó la mano sobre su muslo, lo acarició.  Pero ella lo sabía, claro que lo sabía. Iba a cumplir el encargo  de su maldito crupier.

Fue rápido. Le disparó en la sien, nada más bajar.  La echó al pozo muerto de la casucha que había junto al rio, donde estaban otros que habían corrido su misma suerte. No se sentirá tan sola, pensó mientras enjugaba sus ojos de alcohólico.

En el camino, de vuelta a la ciudad, con su Jack Daniel´s en la mano, se iba convenciendo de que sólo necesita otro trabajito más  para volver a ser alguien en el ambiente, para  tener un  lugar VIP en el casino.

Tan sólo había tenido que liquidar a la rubia platino.

Pilar Moreno, 15 de mayo de 2017

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Monólogos interiores mayo

Una persona va cap a casa seva, després de que l’hagin acomiadat de la feina. A les hores comença el monòleg interior. Un cop llegit el monòleg hem de veure molt clar que aquesta persona és apocada i poruga.

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¿Y ahora qué? Qué poco tenía para recoger, parecía mucho y al final todo ha cogido en una bolsa del Pryca. Cómo se me han podido acumular tantas sobras en las bolsas de galletas. Estaban florecidas y todo, qué asco. Aunque no habían bichos, menos mal ¿Y ahora qué voy a hacer? Con lo que me gustaba mi trabajo. Ya, ya sé que era monótono, pero a mi me gustan las cosas así. Es la manera de no equivocarme nunca. Ahora ya tecleaba rápido sobre la calculadora, con lo que me costó coger esa velocidad. Eso no lo han tenido en cuenta, creo yo. Claro, los cambios están a la orden del día, sino aprendí a llevar un ordenador, no tenía sentido tenerme en mi mesa, eso me han dicho. Aunque hace un mes me propusieron ir al Centro de Cálculo para reciclarme y aprender a llevar el programa informático aplicado a la cuenta de clientes. Vaya sufrimiento pasé, ni dormía y eso que lo intenté,  ya no estoy para cambiar la forma de llevar las cuentas. Mejor así, seguro que hoy podré dormir de un tirón, pero y ¿mañana qué voy a hacer? Menos mal que viene el buen tiempo. Está plaza es bonita y tranquila. Puedo tomar el sol por las mañanas aquí. ¿Y por las tardes? No sé ni que dan por la tele, tendré que aprenderme la programación. ¿Darán aquel programa de la Teresa Campos? Qué mujer más inteligente y guapa. Esa sí que improvisa, sabe hablar de todo y reírse, ay cómo me gusta su voz y su sonrisa. Luego lo consultaré en el periódico del bar de Pepe. ¿Qué le puedo decir a Pepe cuando me vea por el barrio a horas que tendría que estar trabajando? Bueno, le diré que  me han jubilado anticipado. ¿Con 55 se puede hacer eso? Da igual, seguro que él tampoco lo sabe, no parece que tenga muchas luces y con lo mayor que es!! Él sí que tendría que jubilarse ¿ para qué querrá ese cuchitril que no le debe dar ni para pagar el alquiler? Bueno, tal vez esté como yo, sin saber que hacer cuando se levanta por  la mañana , ni  qué hacer por la tarde, ni la semana que viene.

Tal vez venga cada día a ver la tele al bar de Pepe. Tal vez nos ayudaremos mutuamente  a llenar la vida.

Fin

 

Una persona en arribar a casa es troba una nota de la seva parella, que se n‘ha anat. A les hores comença el monòleg interior.Un cop llegit el monòleg hem de veure molt clar que la persona abandonada és egoista i té molt poca psicologia.

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¡Dónde se ha metido esta tía!

¡Carla, Carla! ¿qué leches estás haciendo? Contesta ya que me estoy calentando.

¿Y ese papel ahí encima? Es la letra de ella. ¿A qué estará jugando? cuando la pille la pongo al día. Sabe que no me gustan las intrigas. A qué es una excusa para no comer en casa…. Seguro que anda con uno de esos que se tira a mis espaldas.

 

“José… intenta comprender. No puedo más, ya no te quiero y tú no me quieres, piénsalo bien y te darás cuenta que esa posesión sobre mi persona no es amor, es obsesión, es una enfermedad y a mi me hace mucho daño, si sigo aquí acabaré con mi vida cualquier día y me merezco otra oportunidad. Olvídame por el bien de los dos.   Fdo: Carla”

 

¡¡¡ME caguen la puta, esa zorra que se ha pensado!!! Ahora sí, ahora no, y una leche, cuando aparezca le voy hacer tragar toda esa palabrería. Amor, amor, no tiene ni idea de que es eso. Cualquier furcia me hace disfrutar más que ella. Me pide hijos, esa inútil quiere hijos, ¿para qué? Si no es capaz de llevar la casa sin quejarse, ni tan siquiera hacer el amor sin que yo se lo exija. Sólo faltaba eso, hijos para hacerme  currar más, dinero, eso es lo que quiere, más dinero y encima tendría que aguantarla preñada y horrible. Seguro que se quedaba gorda y fofa.  Se va a enterar cuando vuelva. Y no me ha dejado  la comida hecha. Ni el teléfono para poder pedir una pizza. La nevera está casi vacía. Mierda de tía, ¿quiere matarme de hambre?

Bien pensado, tal vez podríamos tener un hijo. Seguro que si le doy un hijo, no me montará estás películas de mojigata. Cuando vuelva se lo digo, a fin de cuentas cocina bien, está muy buena y he conseguido que se calle cuando yo quiero.

Sí, creo que vendrá bien un crio para que esté ocupada cuando yo no esté y sobre todo que la ate más a mí  y a la casa.

FIN

 

Una persona abandona a la seva parella, deixa una nota d’acomiadament. A les hores comença el monòleg interior.

 

Un cop llegit el monòleg hem de veure molt clar que aquesta persona s’ha sentit sola i incompresa.

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No quiero nada, nada que me recuerde a esta jaula ….  Esta maleta me vale, Qué pequeña es, bueno, para los zapatos cogeré la bolsa de Ikea. Estoy que me cago… seguro que me busca nada más leer la carta. No, no me pegará, lo sé,  aunque el pollo que me montará será apoteósico. No, no puedo echarme atrás, ya basta de decir sí woana , ya no puedo seguir oyendo esa voz de ogro, está en mis sueños, en cada cosa que hago o pienso, me estoy volviendo loca. ¿dónde ha quedado aquel hombre elegante y educado que supo enamorarme? Ya era egoísta entonces, pero ahora!!!! Dios, tengo que darme prisa. Da igual si me olvido algo. Todo lo que hay aquí me recuerda a días fríos y vacíos. Nada, no quiero nada, ni tan siquiera quiero llevarme las palabras que nunca supo escuchar. ¡Qué angustia! . Quiero dejar aquí todos los recuerdos de mi soledad. Este ahogo se me pasará, lo sé. Respira hondo … respira hondo!!!

Mi bolso ¿Dónde he dejado mi bolso? Joooo, ¿dónde está mi bolso? Aparece por dios, aparece que me tengo que ir ya….. No, no puedo dejarlo, debo buscarlo,  lo necesito. Está la documentación, los ahorros que he ido sisando. ¡Menos mal que se me ocurrió ya hace años! ¿Cuánto debo tener? Dos mil euros más o menos, con eso tiro 3 o cuatro meses. ¡ Ayyy que me lo he dejado antes  en el baño!

Voy a practicar uno de esos portazos que da él cuando se va cabreado . ¡Ya está! Sí, sí, que a gusto me he quedado. Ese portazo da alas. Aunque sigo cagada de miedo. Demasiado tiempo sin volar, sin hablar, sin ser yo. ¿Sabré retomar mi vida? ¿Sabré estar sola? Estoy chiflada!!!! En ningún sitio me sentiré más sola que en esa casa. Haz callar esos pensamientos, respira hondo. El sol, la brisa, respira hondo. Quiero correr, correr mucho, alejarme de esa voz que me quita el sueño, que me quita anhelos, el sentido de mi vida.

Ya, ya, afloja, ya estás en tu camino, qué bien este sol. Parezco una loca. ¿por qué sonrío? ¿Será porque ya no me siento  sola?

FIN